
En casa con La Sportiva: las montañas moldean más que zapatillas
Escrito por Ben Mounsey.
Imágenes de Rich Gill Photography
El recorrido hacia Ziano di Fiemme cambia silenciosamente tus expectativas.
A medida que la carretera se adentra en el Val di Fiemme italiano, los Dolomitas comienzan a dominar todas las vistas. Impresionantes picos de piedra caliza se alzan sobre densos bosques, ríos cristalinos atraviesan el fondo del valle y cada pueblo parece estar intrínsecamente conectado con el paisaje que lo rodea. No tarda uno en comprender que aquí la gente no solo visita las montañas: convive con ellas. Trabajan en ellas, disfrutan de tal paisaje y, en el caso de La Sportiva, llevan casi un siglo construyendo una empresa en torno a ellas.
Para muchos corredores de trail en el Reino Unido, La Sportiva es reconocida como una de las principales marcas de montaña del mundo. Sin embargo, en Italia se percibe de una forma completamente diferente. Aquí, es parte esencial de la vida en la montaña: una empresa cuya historia va enlazada con su gente, el paisaje y la comunidad que la ha moldeado durante generaciones.
Esa conexión se hace patente desde el momento en que llego a la sede de la empresa.
Cualquier expectativa que tuviera de visitar una de las marcas más respetadas del sector outdoor se desvanece casi en cuanto cruzo la puerta.
No hay formalidades corporativas, ni presentaciones pulidas, ni saludos cuidadosamente ensayados.
En su lugar, me recibe con una sonrisa Giulia Delladio y su hermano Francesco, la cuarta generación de la familia Delladio al mando de La Sportiva. En cuestión de segundos, Giulia desaparece en la cocina y vuelve con café preparado a la manera tradicional en una cafetera moka.

Es un gesto sencillo, pero de alguna manera me dice todo lo que necesito saber antes de hacer una sola pregunta.
No es hospitalidad porque haya llegado la prensa. Simplemente, así es como se recibe a la gente en casa.
La conversación fluye con naturalidad. No existe sensación de jerarquía, ni mensajes de empresa cuidadosamente preparados. En su lugar, hay una franqueza que te deja a gusto. Giulia habla con el mismo entusiasmo sobre la historia de su familia que sobre las últimas innovaciones en trail running, mientras Francesco comparte, con discreción, historias de la empresa que han heredado y siguen moldeando juntos.
Se percibe cercano y auténtico. Sobre todo, te hacen sentirte como en familia.
No puedo evitar notar las similitudes con SportsShoes. Aunque separadas por cientos de kilómetros y paisajes muy distintos, ambas empresas comparten una filosofía sorprendentemente similar. Como Brett Bannister, propietario y Director General de SportsShoes, la familia Delladio sigue profundamente involucrada en todos los aspectos de la empresa. No son dueños distantes sentados en salas de juntas. Están inmersos en las decisiones diarias que definen el negocio, desde el desarrollo de productos hasta conversaciones con atletas y clientes. La empresa no solo ha permanecido dentro de la familia: sigue comportándose como tal.
Esa filosofía se convierte en el hilo conductor de todas las charlas mantenidas durante mi visita.
Mientras recorremos la sede, rodeados de casi un siglo de botas de escalada, calzado de montaña y zapatillas de trail, queda claro que La Sportiva no se define solo por los productos que fabrica. Son el resultado de algo mucho más profundo.
Esta es la historia de una familia, un paisaje y la conexión entre ambos.
Y la creencia de que el mejor material de montaña debe estar diseñado por quienes viven en las montañas.
Al sentarnos con Giulia, es evidente que, aunque representa la cuarta generación de la familia Delladio, no habla como alguien que ha heredado una empresa. Habla como alguien que ha crecido dentro de ella.

Cuando le pregunto cuándo comenzó su camino, se ríe.
"Todos dicen de broma que nací en una feria profesional."
No está lejos de la realidad.
"Mi padre y mi abuelo siempre estaban preparando el viaje a ISPO", nos cuenta. "Recuerdo verlos haciendo las maletas del coche, organizando todo y alistándose. Un día, cuando tenía unos nueve años, les pregunté si podía ir con ellos."
Solo había una condición.
"Mi padre me dijo: Si a las cinco de la mañana estás despierta, con tu propia bolsa hecha, puedes venir con nosotros."
Sonríe al recordarlo.
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"Estaba lista."
Aquella primera feria profesional no fue para recorrer pabellones. Giulia preparaba el café en el stand, conocía a los clientes, observaba las conversaciones y absorbía todo lo que podía sobre el negocio familiar. Ahora, al mirar atrás, lo ve como el inicio de su propio camino con La Sportiva.
«Creo que por eso la gente dice que nací en una feria profesional», se ríe.
Es una historia preciosa, pero explica perfectamente todo lo que viene después.
Hoy, Giulia es Directora de Estrategia (Chief Strategy Officer) supervisando Estrategia, Marketing e I+D en calzado, ropa y equipamiento. Pero escuchándola hablar, los títulos son casi irrelevantes. Lo que transmite es un genuino sentido de responsabilidad: la determinación de proteger algo que empezó mucho antes que ella y que espera que continúe por mucho tiempo.
Esa responsabilidad no se apoya en la estrategia empresarial, sino en el territorio.
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Diseñado por las montañas
Cuando Giulia habla sobre la historia de La Sportiva, hay un tema que sale una y otra vez: las montañas.
No como telón de fondo. No como imagen de portada en un catálogo. Sino como parte activa de cada decisión que toma la empresa.
Cuando muchas marcas globales hablan de autenticidad, suele sonar a mensaje de marketing. En La Sportiva, la autenticidad se mide en altitud.
La sede central de la empresa está a unos 1.000 metros sobre el nivel del mar en Ziano di Fiemme. Al salir por la puerta de la fábrica, en cuestión de minutos puedes estar escalando, esquiando o corriendo por algunos de los paisajes de montaña más espectaculares de Europa.

Para Giulia, esa cercanía no es casualidad, es la mayor ventaja de la empresa.
"Desarrollar productos para deportes de montaña en la montaña es lo que nos diferencia", explica. "Podemos salir de la oficina y estar corriendo, esquiando, escalando o haciendo alpinismo en minutos. Nuestros guías de montaña y atletas vienen aquí a recoger prototipos, los prueban en las rutas de montaña y nos dan su opinión. No es un eslogan: es simplemente nuestra forma de trabajar."
Es una filosofía sencilla pero infalible.
En lugar de confiar solo en laboratorios y entornos de prueba controlados, los productos de La Sportiva se perfeccionan en las mismas condiciones para las que se crearon. Las montañas que rodean la sede se convierten en una extensión del departamento de I+D, y atletas, guías y empleados locales participan activamente en la evolución de cada producto.
Es difícil imaginar un terreno de prueba más auténtico. Pero seguir en pleno corazón de los Dolomitas no siempre es una decisión fácil a nivel de negocio.
"Desde una perspectiva global", admite Giulia, "probablemente no tiene mucho sentido estar aquí. Estamos en un pequeño valle de montaña, lejos de la autopista. Todo tarda más. Los camiones tardan más en llegar. La logística es más complicada."
Hace una pausa y sonríe.
"Pero creo que es uno de los factores clave que hace que todo funcione."
Quizá sea la respuesta más reveladora de toda la entrevista.
En una época en la que muchas empresas han trasladado diseño y fábricas buscando eficiencia, La Sportiva ha elegido algo completamente diferente. La familia Delladio ha sido fiel al lugar donde empezó su historia porque creen que el propio paisaje sigue dando forma a los productos que crean.
Y mientras recorremos la sede, es imposible ignorar esa creencia.
Zapatillas de escalada históricas conviven con prototipos de trail running de última generación. Botas de alpinismo que forjaron la reputación de la marca se exhiben junto a botas de esquí-alpinismo de carbono y zapatillas de competición para la próxima generación de atletas de montaña.

La historia no es de reinvención, sino de evolución. Eso queda aún más claro cuando Giulia recuerda los inicios.
Mucho antes de que La Sportiva se asociara a los deportes de montaña, su bisabuelo, Narciso Delladio, era simplemente un zapatero hábil.
El registro más antiguo de la empresa data de 1928, documentando la asistencia de Narciso a una feria de muestras en Milán. Ya entonces reparaba y fabricaba calzado para agricultores, trabajadores forestales y personas cuya vida dependía de las montañas. El momento era clave.
Este rincón del norte de Italia había vivido profundos cambios políticos tras la Primera Guerra Mundial, y las tierras fronterizas de los Dolomitas tenían una historia rica y compleja. El calzado no era un producto de lujo, sino un imprescindible para el día a día en la montaña.
"Mi bisabuelo no empezó con una marca", explica Giulia. "Simplemente hacía y reparaba zapatos para quienes los necesitaban."
Esa distinción es importante.
La Sportiva no nació para vender un estilo de vida de montaña.
Nació porque las montañas exigían calzado práctico y fiable.
Casi cien años después, esa misma filosofía sigue siendo la base de la empresa.
Los productos han cambiado radicalmente, pero la razón para hacerlos no.
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De botas de montaña a Mountain Running®
De pie en el archivo de La Sportiva, rodeado de casi un siglo de historia del calzado, Ben toma una de las primeras zapatillas de trail running de la empresa.
A día de hoy casi no resulta reconocible. Ligeras, minimalistas y notablemente productos de su tiempo, representan el inicio de un camino que acabaría desembocando en modelos como la galardonada Prodigio Pro.

Pero lo que fascina a Ben no es solo la zapatilla. Es el cómo llegó La Sportiva hasta ahí.
Al contrario que muchas otras marcas que evolucionaron del asfalto a la montaña, La Sportiva abordó el trail running desde una perspectiva completamente distinta.
"Venimos del running en la montaña", explica Giulia. "Bajamos del alpinismo."
Es una frase que parece simple, pero define perfectamente la filosofía de La Sportiva.
A comienzos del milenio, la empresa era reconocida por su calzado de escalada y botas de alpinismo. El trail running moderno estaba todavía naciendo, y pocos habrían predicho su rápido crecimiento.
La inspiración no surgió de estudios de mercado ni de tendencias, sino de la misma gente que trabajaba en la empresa.
"Todos iban a la montaña con botas de trekking", recuerda Giulia. "Pero empezaron a decir: Pesan demasiado. Queremos movernos más rápido. Luego empezaron a cortar trozos de sus botas intentando hacerlas más ligeras."
Se ríe al recordarlo porque era innovación en estado puro. No motivada por la oportunidad comercial, sino por la curiosidad.
La misma gente que diseñaba botas de montaña eran quienes pasaban los fines de semana escalando picos, recorriendo cimas y explorando las distintas rutas de Ziano di Fiemme. Naturalmente, querían material que les permitiera moverse por la montaña con mayor ligereza y libertad.
Aquellos experimentos dieron lugar a las primeras zapatillas Mountain Running® de la empresa. Hasta el nombre reflejaba otro modo de pensar.
"Queríamos llamarlas Mountain Running porque ese era nuestro origen", explica Giulia. "No veníamos del running convencional. Queríamos que la gente supiera que nuestras raíces estaban en la montaña."

Al ver esos primeros modelos hoy, se nota la huella del alpinismo: el sistema de cordones inspirado en la escalada, los compuestos de goma desarrollados para calzado para escalada y el ajuste preciso. Incluso el concepto de la zapatilla habla por si solo, ya que estaba pensada para moverse por terreno técnico más que por un terreno ligero.
Todo en ellas reflejaba el legado de la empresa.
Por supuesto, los primeros intentos no fueron perfectos.
"Eran muy ligeras", admite Giulia. "Pero a veces no eran lo suficientemente estables en las bajadas. Aprendíamos paso a paso."
Esa voluntad de aprender es otro tema recurrente. En vez de entrar en un mercado ya definido, La Sportiva fue escribiendo su propia historia.
Con el tiempo, cada generación de zapatillas incorporó los aprendizajes de la anterior: más agarre, mayor estabilidad, mejor durabilidad, mayor protección sin perder la ligereza y agilidad característica de la marca.
"Sigues viendo la conexión con las botas de trekking, pero también el punto donde La Sportiva realmente empezó a crear las zapatillas que hoy reconocemos."
"Fuimos pioneros", dice. "Al principio, no sabíamos nada de correr."
Es una confesión maravillosamente honesta.
La empresa ya entendía bien las montañas. Ahora tocaba aprender un idioma nuevo.
Organizaron su propia Mountain Running Cup, dando a conocer la marca a corredores que solo la asociaban con la escalada y el alpinismo. Las zapatillas llegaban a las bolsas de los trail runners, los atletas empezaron a probarlas y el boca a boca fue creciendo.
"En el trail running nadie nos conocía entonces", recuerda Giulia. "Tuvimos que reinventarnos pero siempre manteniendo nuestro legado."
Veinte años después, La Sportiva es uno de los nombres más importantes del trail y socio principal de la Lavaredo Ultra Trail, una de las carreras más icónicas del mundo.
Repasando el archivo, resulta natural esa evolución.
Nada parece forzado. Cada producto es un capítulo más de la misma historia.
Una historia que empezó con botas de montaña. Y una historia que nunca ha dejado atrás las montañas, al contrario, las ha tenido siempre bien presentes.
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La herencia no es moda
Mientras seguimos analizando el archivo de La Sportiva, Ben se detiene ante una vitrina con uno de los modelos de calzado de escalada más icónicos de la marca. Incluso hoy, por estándares actuales, su aspecto sigue siendo sorprendentemente contemporáneo. Destellos de morado y amarillo junto con el reconocible logotipo de La Sportiva crean un diseño que parece tan relevante ahora como hace más de cuarenta años.
Ben comenta que mucha gente (él incluido) llevaría ese modelo hoy en día.
Giulia sonríe. Los colores no los inspiró la moda, sino las montañas.
"Mi padre y mi abuelo querían hacer algo distinto", explica. "En aquel entonces, los pies de gato eran mayoritariamente marrones, negros o grises. Pero cada día mi abuelo caminaba por la montaña viendo las flores alpinas: los amarillos, los morados, todos esos colores preciosos. Simplemente preguntó: ¿Por qué nuestros zapatos no pueden ser así?".
Otra historia simple y bonita, y otro recordatorio de que La Sportiva siempre se ha inspirado primero en su entorno y no en el mercado.
Hoy, esos colores forman parte de la identidad de la marca, y lo que antes parecía atrevido ahora es un clásico.
La conversación deriva naturalmente sobre la creciente popularidad del calzado técnico más allá de la montaña.
Las zapatillas de trail ya no se limitan a carreras y terrenos abruptos: cada vez se llevan más en las calles, en cafeterías y como zapato diario, apreciadas por su diseño tanto como por su rendimiento técnico.
Ben pregunta si La Sportiva ha abrazado ese cambio de manera consciente.
La respuesta de Giulia llega rápido.
"Realmente no hablamos de moda", dice.
No es un rechazo a los cambios de tendencia, ni mucho menos. Reconoce que mucha gente se siente atraída por las marcas outdoor por lo que representan. Llevar un calzado técnico puede ser una declaración de vínculo con la naturaleza, incluso si caminas por Milán y no por los Dolomitas.
"La gente quiere formar parte de una comunidad", reflexiona. "A veces eligen nuestras zapatillas porque se identifican con lo que representa la marca."
Pero marca una diferencia importante. La Sportiva nunca ha diseñado productos siguiendo tendencias: la prioridad siempre ha sido el rendimiento. Otro valor que comparte con SportsShoes.

Si un producto clásico vuelve a la colección, no es porque se venda mejor por nostalgia. Es porque creen que todavía hay una historia técnica que contar.
Giulia señala la reedición de modelos como las TX4, actualizadas con materiales y diseño modernos sin perder el diseño original que las hizo icónicas.
"Cuando revisitamos nuestro patrimonio", explica, "siempre queremos añadir algo. Queremos que la gente compre la zapatilla porque la necesita, no solo porque se ve bien."
Es una filosofía cada vez más rara.
En un sector donde muchas veces los productos técnicos se convierten en iconos de estilo de la noche a la mañana, La Sportiva ha resistido la tentación de seguir las modas.
En vez de eso, han dejado que la autenticidad sea su mejor lenguaje de diseño. Quizá por eso aquellas primeras zapatillas de escalada siguen pareciendo actuales.
No fueron creadas para seguir mimguna moda: surgieron para resolver problemas. Que resultaran también estilosas fue casi una consecuencia accidental.
Paseando por el archivo, destaca otro tema recurrente: cada producto cuenta una historia, no solo de innovación, sino de las personas que lo imaginaron, probaron y confiaron en él en la montaña mucho antes de llegar a las tiendas.
Para Giulia, ahí está el verdadero significado de herencia.
No se trata de preservar el pasado, sino de llevar sus lecciones al futuro.
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Veinte años de trabajo
Al dejar atrás el archivo y volver a la zona de desarrollo de producto de La Sportiva, la conversación se desplaza natural del legado hacia el futuro.
En las paredes hay esquemas de zapatillas desmontadas, prototipos y las últimas novedades de trail running. Se siente más un taller que un showroom para probarlas: ideas a la vista, por pulir.
Ben va directo a por la Prodigio Pro, posiblemente la zapatilla de trail running más exitosa de la marca hasta la fecha.
Tras años inmerso en el trail y viendo modelos nuevos ir y venir, su entusiasmo es evidente.
"De verdad creo que fue una de las grandes sorpresas en trail el año pasado", le dice a Giulia. "Pero lo que más me impresionó no fue la zapatilla en sí, sino cómo la gente la descubría. No hizo falta impulsarla. Se vendía por recomendación y el clásico boca a boca".
Se ríe al recordar cómo los clientes preguntaban una y otra vez a SportsShoes si iban a recibir más pares.
"La gente preguntaba si teníamos su talla. Llegaba stock y al día siguiente se agotaba. No logré conseguir un par para mí en meses."
Giulia sonríe.
El reconocimiento se agradece, pero la conversación vuelve rápido al equipo detrás del producto.
"Tenemos que felicitar a Nicola", dice sobre el diseñador y creador de calzado de La Sportiva. "Ha hecho un trabajo increíble."
Una nueva muestra de la cultura empresarial.
A lo largo del día, Giulia rara vez habla de logros individuales. El mérito se reparte de forma natural: diseñadores, creadores de calzado, atletas, compañeros. Los productos llevan el nombre de La Sportiva, pero detrás de cada zapatilla hay un equipo que ha acumulado décadas de experiencia.
Está claro que la Prodigio Pro no nació para seguir una tendencia de mercado. Es el resultado de veinte años entendiendo cómo se mueven los atletas de montaña.
"Llevamos todo lo aprendido de la escalada y el alpinismo", explica Giulia, "y lo hemos adaptado poco a poco al mundo del running."
Esa filosofía ya abarca toda la colección de trail running.
La familia Prodigio ha llevado a La Sportiva a un público más amplio que nunca, ofreciendo calzado de alto rendimiento que sigue fiel a la herencia de montaña, pero pensado para corredores de entrenamiento diario o las ultras más exigentes del mundo.
Pero la innovación no se detiene.

Según avanza la charla, Giulia presenta uno de los modelos que más ilusión le hace para las próximas temporadas.
La Talento Pro.
Lanzada como parte de la colección Primavera Verano 2027, la Talento Pro es el siguiente paso en el trail más técnico de La Sportiva. Si la Prodigio Pro ha sido sinónimo de carreras largas y confort todo el día, la Talento Pro está desarrollado para un atleta distinto.
"Está enfocada en carreras de corta y media distancia", explica Giulia. "Las prioridades son ligereza, precisión, estabilidad y rendimiento técnico."
Ben toma la zapatilla y la observa. A simple vista, el aire de familia es evidente.
El diseño respira ADN La Sportiva, pero ahora todo parece más afinado, más agresivo: creada para la velocidad en montaña técnica.
"Se nota todo lo aprendido con la Prodigio Pro", observa Ben.
Giulia asiente.
"Exacto. Todo lo que hemos aprendido en estos años está aquí. La Prodigio Pro sigue siendo nuestra zapatilla de ultradistancia y la Talento Pro está pensada para esfuerzos cortos y rápidos. Con ambas zapatillas, damos una respuesta global al runner de montaña."
Sorprende lo natural que habla de evolución, no de revolución.
No hay grandes declaraciones sobre nuevos horizontes ni promesas de tecnología milagrosa.
Cada nuevo producto es, simplemente, otro paso adelante, avalado por décadas de experiencia y miles de horas probando calzado donde realmente importa: en los Dolomitas.
Mirando a nuestro alrededor, rodeados de prototipos y muestras de desarrollo, queda claro que la innovación en La Sportiva no se mide por cuánto cambia una zapatilla de una temporada a otra, sino por cómo cada generación está más cerca de las montañas que la inspiraron.
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Más que una marca de calzado
Al caer la tarde, me encuentro reflexionando sobre algo que Giulia dijo casi de pasada.
"No somos solo propietarios."
No lo plantea como una declaración de la misión de la empresa ni como un eslogan bien formulado. De hecho, nunca llega a explicarlo. Ni hace falta.
En pocas horas, Giulia y Francesco (en la foto juntos más abajo) ya han demostrado exactamente a qué se refería.
Nos recibieron en persona.
Compartieron historias de su bisabuelo Narciso Delladio con orgullo genuino, no con palabras oficiales.
Hablaron abiertamente sobre las dificultades de seguir en un pequeño valle de montaña cuando lo sencillo habría sido irse décadas atrás.
Reconocieron el trabajo de diseñadores, creadores de calzado y atletas antes de hablar de sus propios logros personales.
Y antes incluso de hablar de ninguna zapatilla, Giulia nos preparó un delicioso café.
Ahora entiendo que ese gesto resume todo lo que representa La Sportiva.
Durante casi un siglo, la empresa ha resistido la tentación de convertirse en algo que no es.
No se ha dejado llevar por la moda.
No ha olvidado de dónde viene.
Y no ha permitido que el crecimiento diluya los valores que la hicieron fuerte.
En cambio, ha permanecido fiel a sus orígenes.
Eso no significa quedarse quietos, nada más lejos de la realidad.
Desde las primeras botas firmadas por Narciso Delladio hasta la Prodigio Pro y la futura Talento Pro, los productos de La Sportiva han evolucionado siempre. Cambian los materiales, avanza la tecnología y los atletas exploran nuevos límites.
Pero la filosofía de fondo sigue prácticamente igual.
Diseñar productos en la montaña.
Probarlos en la montaña.
Escuchar a quienes viven allí.
Y después, intentar que cada nueva generación sea un poco mejor que la anterior.
Es una forma de avanzar que contrasta en un sector obsesionado con la próxima innovación.
Al salir de Ziano di Fiemme, me doy cuenta de que lo que más recordaré no es una zapatilla ni una tecnología. Es la sensación, abrumadora, de que La Sportiva pertenece exactamente donde está.

La empresa se ha convertido en un lugar inseparable de las montañas que la rodean.
Su historia está entrelazada con la comunidad local.
Sus productos se moldean según el terreno que tienen ahí fuera al otro lado de la ventana.
Y su futuro está guiado por una familia que entiende que no está solo dirigiendo un negocio, sino protegiendo un legado.
Para muchos corredores británicos, La Sportiva es una marca de confianza en el calzado de montaña. Pero pasar un día en su sede en los Dolomitas te ayuda a entender que se trata de algo mucho más profundo.
Forma parte del paisaje.
Parte de la comunidad.
Parte de la familia Delladio.
Y quizás ahí resida el verdadero secreto detrás de La Sportiva.
Casi un siglo después de que Narciso Delladio comenzara a hacer zapatos bajo estas montañas, la empresa sigue demostrando que el progreso no está reñido con el legado.
De hecho, su futuro es más fuerte porque nunca ha olvidado de dónde viene.
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